El Periódico / Barcelona
Sábado,
22/07/2017
No estaba entre mis intenciones escribir sobre la situación en
Cataluña.
Imaginaba que un lector habitual estaría ya saturado y poco se podía
añadir a lo ya dicho. Cambié de opinión a partir de varios artículos que
me han conmovido y que parecen exigir cierto grado de compromiso. Basta
citar los de
Màrius Carol, de Xavier Vidal-Folch y el sensible y rotundo de
Isabel Coixet.
No podemos callar aunque estemos en pleno agobio veraniego y tengamos
la sensación de que vivimos entre camellos pero sin ninguna experiencia
de beduinos. Los artículos son un llamamiento a la responsabilidad y
dejan una agridulce sensación de que estamos en un callejón de difícil
salida a la que nos han llevado los talibanes que nos gobiernan y sus
jaleadores, ¡que no supimos desenmascarar a tiempo!
Conozco a
Màrius Carol desde
hace años; fuimos amigos durante algún tiempo y luego dejamos de serlo.
Punto. Me es indiferente que sea el director de este periódico, porque a
lo que voy es a que su artículo del sábado –“
Turbulencias”-
me conmovió y al tiempo me lleno de zozobra. “Cuesta entender lo que
está pasando, dice…Quedan días y veremos más cosas que no sorprenderán
al mundo, pero sí que nos dejarán sin palabras a los catalanes”. No es
una amenaza sino un desconsuelo que pretende aliviar una cita del
socorrido
Gaziel, que acaba en una frase inexorable: “El separatismo es una ilusión morbosa que encubre una absoluta impotencia”.
Escrito
todo esto por quien tiene muchas razones para conocer la
situación mejor que yo, no deja de inquietar y de obligarnos a postergar
otros textos para asumir lo que se nos viene encima. Cuando el tiempo
pase, nadie querrá asumir nada, y repetirán, como en antiguas épocas, “
yo era un disidente al que nadie quería hacer caso”. Los “nadies” en
Cataluña se cuentan por miles y kilos de desvergüenza. Como en el resto
de España, más o menos. Los muchachos de la
CUP, más ignorantes que jóvenes, han cometido una patochada que les define. Un cartel de
Franco para
desprestigiar a quienes rechazan el referéndum. No hay dictador en la
historia de España que haya convocado tantos referéndums como Franco y
con un avasallador parecido con este en cuanto a las manipulaciones.
Entre
el pasado sábado y éste ha ocurrido algo sumamente grave, dentro de las
diversas gravedades de un proceso condenado al fracaso. No como
dicen los fantasmas llamándolo “choque de trenes” sino a la ruptura
brutal de la sociedad civil ¡No seamos petulantes, aquí no se trata de
un choque de trenes, sino del enfrentamiento entre un expreso antiguo y
apolillado, frente a un tranvía conducido por reclutas del servicio de
transportes! Humildad por favor, abandonemos de una maldita vez el
pujolismo de los delincuentes de altura y admitamos que somos un tranvía
con aspiraciones de tren bala japonés.
Ahora bien, el cese de
Albert Batlle como jefe de los mossos d'Esquadra y su sustitución por el delincuente legal,
Joaquin Forn, –podría llamarse así a aquel que rompe la legalidad cuando le peta en función de sus intereses
políticos-.
Lo hizo en los Juegos Olímpicos del 92; la pitada al Rey; la
campaña “Freedom for Catalunya”…Es decir, que a partir de ahora, quien
controlará los Mossos d'Esquadra es un tipo dentro de toda sospecha, que
no cumplirá la legalidad que no le exijan los ilegales. No quisiera
incluir aquí su amplio currículo como talibán de la barretina.
Estamos
en manos de un personal que bordea la ley, y que lo hace con el ánimo
de no sólo de incumplirla, sino de imponer la suya, que no es otra que
ir a la ruptura y provocar un conflicto no sólo cívico sino violento.
Necesitan algún muerto que sirva de símbolo a la asonada. En ocasiones
pienso que estamos rememorando las guerras carlistas a los que son tan
agradecidos gran parte de estos fanáticos del enfrentamiento. “Un muerto
salvaría a Cataluña”, es el lema escondido entre los conspiradores de
esta farsa.
Baste decir que
Artur Mas confiesa a los
suyos que llegará el momento oportuno de ocupar los edificios
estratégicos de Barcelona. Seamos serios, con un líder de mando único
como
Joaquín Forn, eso obligaría a situaciones sin
salida y de alto riesgo para vidas y haciendas, no sólo para la
ciudadanía pastueña que ve el panorama como si no fuera con ellos.
Nunca
se hizo tan evidente, desde los tiempos del franquismo, el dilema
de estar con el poder o contra el poder. Y aquí entramos los plumillas.
Los fondos destinados a diarios como 'Ara', 'Punt Diari', TV3, que
superan Canal Sur de Andalucía o el canal de Madrid, que ya es decir,
cantidades de todos modos exorbitantes que pagamos todos los ciudadanos,
desde Cádiz a Girona, y donde sobreviven 7 directivos de TV3 con
salarios superiores a los 100.000 euros, podrán parecer una nadería
frente a las estafas reiteradas del PP, pero describen un paisaje.
Cobrando eso, ¡cómo no voy a ser independentista! ¡Qué simples somos
cuando decimos que esos medios no los ve ni los lee nadie! Se equivocan y
por eso estamos donde estamos. El columnistatertuliano podrá ser
despreciado, y lo merece, pero crea opinión. En muchos casos es su única
fuente de información. Son los
Jiménez Losantos del Movimiento
Nacional catalán. ¿Acaso el viejo “Arriba” del franquismo, o 'Pueblo', o
las agencias gubernamentales las leía alguien? Pero estaban
ahí, presentes, supurando la bilis contra el enemigo. Ayer como hoy. Son
una especie de diarios virtuales, anónimos, a los que los idiotas
echan una ojeada que les basta para saber por dónde va la cosa.
Perdónenme que eche mano de la memoria, mi pariente más querida. ¿Se
acuerdan del exilio de
Joan Manuel Serrat en México
durante el franquismo? ¿Qué cosas venenosas no se dijeron y tanto en los
medios de Barcelona como en los de toda España? ¿Quieren que les haga
un repaso de las cartas al director en la prensa catalana? Por cierto,
que entonces esa bazofia se firmaba; ahora los canallas son anónimos.
Mi viejo amigo el nacionalista vasco
Iñaki Anasagasti
inventó el feliz término de la “Brunete mediática” para designar ese
macizo de la raza castizo de la pluma y la palabra, que embiste contra
todo lo que ni le gusta ni entiende. Habría que recuperar ahora los
Nuevos Medios del Movimiento Nacional catalán. Te crujen por una
disidencia, por una opinión que no sea la de las instituciones corruptas
de la
Generalitat. ¿Se han fijado en el interés reiterativo en las fotos de
Pujol hecho un pimpollo, como si apenas hubiera salido del juzgado o de la Generalitat? Un intocable. Casi siciliano, entre
Toto Riina y Berlusconi. Se ha iniciado su recuperación. Los edecanes de antaño
reivindican al
Padrino. “¡Hizo tanto por nosotros!” Tanto, tanto que se convirtieron en una familia de comisionistas.
Nos
vamos al carajo, señoras y caballeros, pero la diferencia entre Patria
y Patrimonio se mantendrá intacta. Es lo que suele ocurrir con este tipo
de contrarrevoluciones pletóricas de banderas, que siempre están
pensando en el mañana.
El presente siempre queda para los sicarios y los
tontos inútiles