viernes, 12 de junio de 2009

"Un Sueño" Miquel Roca Junyent (14/04/2009)


Yo también, como otros muchos, he tenido un sueño... en la televisión, aparecía un personaje,con significativa responsabilidad en el país. Pronunciaba en un tono moderado, pero convencido, un discurso dirigido a todos los ciudadanos. Describía la situación con términos reales y comprensibles; no ocultaba la profundidad de la crisis. La relataba sosegadamente, sin adjetivos ni dramatismos, pero su mensaje expresaba preocupación e inquietud. Lo que está pasando, nos decía, es grave. Pero, acto seguido, el personaje hacía un prolongado punto y aparte para afirmar
con rotundidad y convicción que saldríamos de la crisis. En esta fase de su discurso, el protagonista del sueño, ganaba en credibilidad por su propio entusiasmo. No se veía voluntarismo, se notaba la confianza. Serán necesarios muchos esfuerzos y sacrificios; no será fácil, nos decía.
Pero ganaremos este reto de una crisis que nos obligará a todos a cambiar objetivos y comportamientos. Pero, insistía, saldremos reforzados de esta situación si todos ponemos de nuestra parte el compromiso que nos corresponde. Yo solo no podré conseguirlo, señalaba, y por eso reclamo, solicito, imploro, decía, vuestra complicidad. La necesito. Era emocionante. Hablaba de cómo debíamos aprender a ser competitivos en un mundo global; que la prioridad estaba en la formación, en el reciclaje, en la investigación y el desarrollo tecnológico. Que debíamos abandonar los liderazgos humillantes que habíamos asumido en fracaso escolar o en mala calidad de nuestro
sistema educativo; que se proponía resolver, de una vez por todas, la situación de la justicia, asumir los retos de una España plural encallada en un desarrollo torpe, tímido y acomplejado del mandato constitucional de construir un Estado autonómico. Se dirigía a los agentes económicos
y sociales para apelar a su responsabilidad, pero advirtiendo que él no podía declinar la suya. Allí donde no lleguen ustedes, decía, deberá llegar la acción pública que el interés general impone. Al final, pausado, decía que no éramos el país más importante del mundo, ni el segundo o el tercero. Nos invitaba a construir un futuro digno, próspero y en libertad para todos. Será así, finalizaba, como queremos ser importantes en el mundo. Pero sólo ha sido un sueño. ¿O no?

No hay comentarios:

Publicar un comentario