domingo, 10 de enero de 2010

"Gobernantes de Futuro" Fernando Onega 17/12/2009

Este país (España) ya no se divide entre derecha e izquierda. Se divide entre los del
"ya lo verás" y el de "ya va siendo hora". Ese es el resultado de las últimas trifulcas
políticas. A un lado queda Zapatero, representante genuino del "lo vamos a resolver
todo", y al otro Rajoy y algún otro representante de la oposición, que amanecen
todos los días con la pancarta de "soluciones ya". Mirad los discursos de ayer mismo. ¿Tenemos un problema con la señora Haidar y Marruecos? Tranquilos, que no se soliviante nadie: el gobierno se compromete a resolverlo. No se dice cómo, no se dice cuándo, pero la solución habita en el palacio de la Moncloa. ¿Tenemos un déficit público que alarma a las agencias internacionales de calificación? Lo más probable es que esas agencias no sean serias; pero, además, los previsores gobernantes lo tienen todo estudiado y calculado, y haremos las cosas tan bien hechas, que dentro de tres años nos presentaremos en Bruselas y le diremos a Almunia: no nos eches ni nos multes, Joaquín, que hemos nivelado las cuentas y redujimos el déficit al 3%.
Después llega Josep Antoni Duran Lleida y pregunta por la política energética.
Ahora no existe, pero tranquilo, Duran, que el año que viene habrá pacto de Estado
y tendremos una política energética que será la envidia de Europa y del mundo.
Todo está previsto, medido y con ejecución marcada en el calendario. ¡Qué felices
vamos a ser! No harán falta sesiones de control ni nada parecido. Estará todo tan
resuelto y con el consenso de todos, que esto será el paraíso de la planificación
alcanzada. Es más: parece que los problemas de hoy son fabricados justamente
para darles solución entre el año que viene y las dos próximas décadas. La única
excepción puede ser el Estatut de Catalunya, pero eso ya no depende del Gobierno.
De esta forma, nuestro señor presidente se ha convertido en el mejor gobernante
del futuro. Es hombre de larga mirada y porvenir seguro que no se deja condicionar
por el presente turbulento. Soluciones para hoy tiene pocas, o no las deja ver; pero
arreglos de futuro, todos; absolutamente todos. Nada de apaños y remiendos de
corto plazo, sino propuestas de largo alcance: economía sostenible para un cuarto
de siglo; energía para veinte años; empleo para dentro de un año o dos; pacto
social el próximo trimestre… Jauja. Lo que ocurre es que quienes no lo encuentran
tan claro son, sois, gentes de poca fe, que os resistís a creer lo que no habéis visto;
desconfiados antropológicos; hombres y mujeres carcomidos por la urgencia; y
todos, alanceados por los profesionales del catastrofismo de la derecha, que
quieren crecer en votos sobre cada parado y boicotean con descaro las ilusionantes
realidades que vendrán. Diga que sí, presidente. Conjúrenos a todos contra esos
conspiradores de la impaciencia. Y digamos con usted: arreglemos el futuro, que el
presente no tiene solución.

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