domingo, 24 de mayo de 2009

"La estrategia del gobierno" Juan Carlos Merino (16/03/2009)

José Luis Rodríguez Zapatero no está dispuesto a que, ante las elecciones europeas del próximo 7
de junio, le vuelva a pillar el toro como en las elecciones gallegas del pasado 1 de marzo. El PSOE
se confió en Galicia y, cuando quiso reaccionar, ya fue tarde. Y la pérdida de la Xunta ha desmoralizado tanto a los socialistas que ni siquiera la posibilidad de formar gobierno en Euskadi les compensa, porque el éxito vasco les desestabiliza seriamente en el Congreso por el portazo del PNV. Así que la cita del 7-J se ha convertido en una de las claves del plan de reactivación política de Zapatero que La Vanguardia desveló el pasado sábado. El presidente del Gobierno,
por tanto, activará hoy mismo la maquinaria electoral del PSOE ante el 7-J, aunque todavía no se
escenificará. En primer lugar, se organizará el comité electoral socialista y empezarán a circular papeles y un calendario de la campaña, en la que Zapatero tendrá una gran implicación –de hecho ya ha puesto su agenda a disposición del partido– para propulsar la candidatura del ex ministro Juan Fernando López Aguilar, quien precisamente acaba de estar en Estados Unidos para, entre otras cosas, tomar buena nota de la campaña que llevó a Barack Obama a la Casa Blanca. El vicesecretario general del PSOE, José Blanco, y la secretaria de organización, Leire Pajín, llevarán la batuta de la campaña y en el comité federal socialista que celebrarán a mediados de abril se formalizará ya la lista electoral. Lo que nadie duda es que será una campaña muy polarizada entre el PSOE y el PP, entre ZapateroyMariano Rajoy. Pero el presidente del PP y su candidato, JaimeMayor Oreja, les llevan de momento ventaja a los socialistas, porque Rajoy se puso las pilas para las elecciones europeas casi desde la misma noche de su victoria en Galicia.
Fuentes muy próximas a Zapatero en la Moncloa advierten, además, que las elecciones europeas
siempre son una buena ocasión para el voto de castigo al Gobierno de turno. “Siempre pasan
factura”, asumen. Y máxime en plena crisis económica, con una escalada del paro insospechada y
malas perspectivas por lo menos hasta el otoño o incluso las próximas Navidades. Estas fuentes se ponen la venda antes que la herida, al asegurar que tampoco sería una tragedia para los socialistas que el PP les ganara por algún escaño, porque las europeas suelen registrar una participación tan baja que piensan que su resultado queda un tanto deslegitimado ante los
ciudadanos. Pero Zapatero está dispuesto a saltar a por todas a la arena electoral. Y en la dirección del PSOE le secundan: “No damos nada por perdido. No hay nada escrito sobre los resultados electorales, porque todos los estereotipos han quedado pulverizados”, dicen en Ferraz. Empezando por la baja participación de las europeas: “Haremos una campaña intensa para que haya una mayor participación. La campaña será apasionante”, prometen los estrategas del PSOE. Y ya manejan algunos argumentos. Así, centrarán la campaña en explicar lo que representan los partidos conservadores en España, Europa y en el mundo, y pondrán el acento en que el PP respaldó las políticas neocon de Bush que han provocado una crisis económica global. Y también explicarán para qué sirve el Parlamento Europeo, aunque a la ciudadanía le parezca una institución lejana: por ejemplo, esgrimen, para vetar el intento de la derecha de establecer la jornada laboral de 65 horas semanales. En Ferraz dan por hecho, por otra parte, que el plan de reactivación previsto por Zapatero –que arranca en la primera semana de
abril con una intensa agenda internacional de la mano de Obama, sigue con el lanzamiento de
un amplio paquete de reformas contra la crisis tras la Semana Santa y culminará con las elecciones europeas– habría incitado al presidente a aplazar la prevista crisis de gobierno hasta después del 7-J. En caso de victoria electoral, sería el momento adecuado para renovar el Ejecutivo y no dar una sensación de debilidad, sino de reforzamiento. Y en caso de derrota sin paliativos, a Zapatero ya no le quedaría otra salida que ejecutar la crisis de gobierno
en busca de algo de oxígeno

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